Mi nombre es Ariadna y llevo toda la vida rodeada de dos cosas: plantas y palabras.
Crecí en un herbolario familiar. Mientras otros niños jugaban, yo aprendía que cada planta tiene un propósito, que el cuerpo habla si sabes escucharlo, y que las personas necesitan ser vistas para sanar. Con los años estudié coaching y naturopatía. Pero siempre hubo algo que nunca dejé de hacer aunque nadie me lo pidiera: escribir.

Durante más de 15 años llené libretas que nadie leía. Historias de mundos imposibles, de personas que se reinventaban, de amores que llegaban cuando ya no se esperaban. Lo hacía porque necesitaba hacerlo, no porque tuviera un plan.
Tengo 30 años y hace unos meses publiqué mi primera novela. Luego la segunda. Y algo cambió dentro de mí.
Me di cuenta de que todas mis historias tienen el mismo corazón: personajes que encuentran el valor para vivir la vida que en realidad quieren. Y que eso no es solo ficción — es el trabajo más importante que existe.
Si estás aquí, probablemente sientes que tienes algo dentro que todavía no has sacado al mundo. Te entiendo mejor de lo que crees. El bloqueo creativo no es falta de talento. Es falta de permiso. El permiso que te das a ti misma para creer que tu historia — la que vives y la que cuentas — importa.
Hoy acompaño a personas creativas que sienten que tienen algo grande dentro pero no saben cómo sacarlo. Uso la escritura, el coaching y el conocimiento del cuerpo para ayudarles a desbloquear su propia narrativa.
Porque tu vida también es una historia. Y merece ser escrita por ti.
